lunes, 1 de septiembre de 2014

¡ARRIBA EL PORNO!

¡ARRIBA EL PORNO!
(Séptimo legado)

Las facilidades de comunicación que te ofrece la nueva era digital pone peligros en bandeja, que antes, daban mucha más pereza.

El otro día peque. Realmente no sé si se puede considerar pecado o no, pero en el momento que se lo oculto a mi pareja, es porque algo habré hecho mal, al menos,  el remordimiento lo tengo.

Los peligros del Skype, que tan fácil pasas de tener una conversación por mensajes a mantener una conversación por vídeo. Y una cosa lleva a la otra, y mira como me levanto, y mira yo también como me levanto, y mira que tengo ganas de relajarme y empezar el día tranquilo tranquilo. Al final, sin comerlo ni beberlo acabé viendo como un chico empezaba el día bien “contento”. Yo simplemente actué de voyeur, pues según el protagonista, el simple hecho de saber que alguien le miraba, ya era suficiente para ser “feliz”. Y eso hice, respondí a la videollamada y simplemente, observe y observé y observé hasta que dio por finalizado el trabajito.

Y en el momento de responder a la videollamada, simplemente no pensaba, me deje llevar por el calentón, y respondí. Pero ahora, llega el momento de darle vueltas a la cabeza y de sentirme mal conmigo mismo. No hubo contacto físico, miles de kilómetros nos separaban, pero al fin y al cabo, en cierta forma, practique sexo con otra persona.

¿Puede considerarse este hecho una puesta de cornamenta en toda regla?. Al final, supongo que depende de cada uno y de las reglas no escritas de cada relación de pareja. Al final, allá cada cual con su organismo y mecanismo, cada pareja es un mundo y cada pareja acepta cosas muy diversas dentro de la relación, lo importante siempre es ir con la verdad por delante y dejar bien claras las cosas, de lo que cada relación está dispuesta a admitir dentro de la misma, sinceridad ante todo. En toda relación es vital la comunicación y saber donde están los límites de la misma. Pero si el remordimiento asoma, es porque sientes que algo no has hecho correctamente.

El caso es que en un principio, yo lo veía o lo sentía como si estuviese viendo porno. A veces, me desahogo poniéndome alguna página de videos “X”, y mi pareja es consciente de ello. Al aceptar la conversación de vídeo, es lo que pensaba, “esto no va a ser más que otra sesión de porno”. Pero ahora, no hago más que darle vueltas al asunto. En realidad, a la persona que se masturbó al otro lado del teléfono, en ese momento, la vi como a un  protagonista de alguna película para adultos. Pero me queda la culpabilidad o el reconcome de la duda ¿ pueden considerarse cuernos el sexo telefónico o cibernético con alguien que no sea tu pareja?.

Intento ponerme en el lugar de mi novio, y la verdad, no me gustaría saber que se va pajeando con otros por ahí, por mucho que no exista más que el deseo de desfogarse y no exista otro  tipo de sentimiento en esa relación cibernética. Serán celos, miedos o inseguridades, pero viendo lo mal que me sentaría si me enterara de que mi novio lo fuese haciendo por ahí, solo me queda decir: ¡ARRIBA EL PORNO!.

FIRMADO: “X”.


Y hoy quiero que suene un látigo que me fustigue y me acompañe en mi arrepentimiento para recordar que no puedo hacer aquello que no me gustaría que me hicieran a mí.

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