¡ARRIBA
EL PORNO!
(Séptimo legado)
Las facilidades de comunicación
que te ofrece la nueva era digital pone peligros en bandeja, que antes, daban
mucha más pereza.
El otro día peque. Realmente no
sé si se puede considerar pecado o no, pero en el momento que se lo oculto a mi
pareja, es porque algo habré hecho mal, al menos, el remordimiento lo tengo.
Los peligros del Skype, que tan
fácil pasas de tener una conversación por mensajes a mantener una conversación
por vídeo. Y una cosa lleva a la otra, y mira como me levanto, y mira yo
también como me levanto, y mira que tengo ganas de relajarme y empezar el día
tranquilo tranquilo. Al final, sin comerlo ni beberlo acabé viendo como un
chico empezaba el día bien “contento”. Yo simplemente actué de voyeur, pues
según el protagonista, el simple hecho de saber que alguien le miraba, ya era
suficiente para ser “feliz”. Y eso hice, respondí a la videollamada y
simplemente, observe y observé y observé hasta que dio por finalizado el
trabajito.
Y en el momento de responder a la
videollamada, simplemente no pensaba, me deje llevar por el calentón, y
respondí. Pero ahora, llega el momento de darle vueltas a la cabeza y de
sentirme mal conmigo mismo. No hubo contacto físico, miles de kilómetros nos
separaban, pero al fin y al cabo, en cierta forma, practique sexo con otra
persona.
¿Puede considerarse este hecho
una puesta de cornamenta en toda regla?. Al final, supongo que depende de cada
uno y de las reglas no escritas de cada relación de pareja. Al final, allá cada
cual con su organismo y mecanismo, cada pareja es un mundo y cada pareja acepta
cosas muy diversas dentro de la relación, lo importante siempre es ir con la
verdad por delante y dejar bien claras las cosas, de lo que cada relación está
dispuesta a admitir dentro de la misma, sinceridad ante todo. En toda relación
es vital la comunicación y saber donde están los límites de la misma. Pero si
el remordimiento asoma, es porque sientes que algo no has hecho correctamente.
El caso es que en un principio,
yo lo veía o lo sentía como si estuviese viendo porno. A veces, me desahogo poniéndome
alguna página de videos “X”, y mi pareja es consciente de ello. Al aceptar la
conversación de vídeo, es lo que pensaba, “esto no va a ser más que otra sesión
de porno”. Pero ahora, no hago más que darle vueltas al asunto. En realidad, a
la persona que se masturbó al otro lado del teléfono, en ese momento, la vi
como a un protagonista de alguna
película para adultos. Pero me queda la culpabilidad o el reconcome de la duda
¿ pueden considerarse cuernos el sexo telefónico o cibernético con alguien que
no sea tu pareja?.
Intento ponerme en el lugar de mi
novio, y la verdad, no me gustaría saber que se va pajeando con otros por ahí,
por mucho que no exista más que el deseo de desfogarse y no exista otro tipo de sentimiento en esa relación
cibernética. Serán celos, miedos o inseguridades, pero viendo lo mal que me
sentaría si me enterara de que mi novio lo fuese haciendo por ahí, solo me
queda decir: ¡ARRIBA EL PORNO!.
FIRMADO: “X”.
Y hoy quiero que suene un látigo que me fustigue y me acompañe en mi
arrepentimiento para recordar que no puedo hacer aquello que no me gustaría que
me hicieran a mí.
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