UN LEGADO PÍLDORA
(Legado en solitario)
Enterrando gritos entre silencios desgarrados de un alma que llora a oscuras mientras brinda equívocas sonrisas ante su inexistente afición. Son solo las sombras de recuerdos tardíos de un invierno frío de nieve roja en la que la pasión se tiñó de negro y sin querer, lo más querido se hizo eterno y el llanto se acalló en el charco del amor hecho cenizas.
Y ahora me esfuerzo en abrazarte e intentar sentir tu latido en algún rincón de mi apagada habitación, más todo el mundo sabe, que el polvo nunca deja ser abrazado. Y muero por tus silencios y no vivo, pues sin ti, no respiro más que el hielo de tu ausencia.
No deseo más vida que tu vida y en compensación, aunque se que jamás será suficiente, te ofrezco la mía que apaga su danza ante el reflejo de ese espejo que me traiciona ofreciéndome las lagrimas de tu verdugo.
Hoy exhalo el último suspiro que irremediablemente, sabe a ti. Y la esencia silencia su presencia abruptamente, y el llanto calmado de un final indeseado que se hace inevitable y necesario, pues hay despedidas que se convierten en reencuentros, o al menos, es mi esperanza. Con el adiós se detienen mis lágrimas saladas de desesperación psicótica y consigue hacer del asesino una nueva víctima.
Y mi delito, quererte demasiado, quererte mal. Al final, demostré que no era amor lo que sentía, pues de amor puedes matar y morir, pero sin muerte, en vida. Pues ahora sé que muero por ti, pero a ti no te deje elegir. Y es una mierda de amor, es amor inexistente, ¡NO HAY AMOR! cuando haces sufrir al que se supone que quieres.
Ya no vale de nada, ya no tiene sentido, ya no hay remedio. Pero a mí me sirve, es necesario para mí y es mi remedio. Soy cobarde y lo sé. Soy un cabrón y lo sé. Soy un hijo de puta, y lo sé. Por eso, quiero dejar de ser. Se que ya nunca seré contigo, y lamento haberme dado cuenta demasiado tarde.
Y mi huida debería de haber llegado unas semanas antes, pena no haber reservado con premura un billete de solo ida, y sin acompañante. Y ahora, solo busco detener mi angustia, pues no hay nada más que ahora ya pueda hacer. Lo sé, nuevamente egoísta.
Camino en busca de luz, pero ya solo encuentro la noche. Y es que la noche ya es el único cobijo que merezco.
Ahora y siempre, tu sin mí y el infinito. FIN.
y hoy no suena lo que debería de sonar, y solo busco que el silencio se silencie para siempre, pues tanto silencio debe de acabar.
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