miércoles, 30 de julio de 2014

CARPE DIEM

Carpe Diem

(Quinto legado)

Un nuevo comentario, un nuevo vídeo, un nuevo mensaje, un nuevo me gusta o incluso un triste nuevo toque. Cualquier cosa me bastaría ahora, pero sé que ya no es posible, por muy increíble que me resulte.

Y es que a veces, los estados de Facebook no son los que esperamos, y menos cuando algún familiar se hace con el control del perfil de algún amigo, no puede ser bueno. Y de la noche a la mañana, desaparece cualquier rastro en la red y los amigos, se hacen recuerdo.

En ocasiones, los confidentes anónimos que nos encontramos en el ciberespacio, guardan secretos inconfesables que no se te ocurriría confiar a nadie más, ni si quiera, a tu propia madre. Y tú, eras uno de ellos. No solo confidente, eras amigo, psicólogo, hombro, o simplemente el bufón de mi corte, con el que compartía la liviandad de mi día a día; con el que compartía la complejidad de mi día a día.

Y en un viaje soñado, un caprichoso destino decidió que debías partir a conquistar nuevos horizontes inalcanzables para cualquier mortal. Solo espero, que en tus nuevas conquistas, mantengas ese buen humor que te caracterizaba, pues con solo pensar en ti, una sonrisa es inevitable.

Prometo bajar algún día a comer una rica tortilla a Casa Santos y entonces, brindaré por ti. Y cada vez que admire una obra de El Greco, por tu culpa, no tendré más remedio que dibujarla en mi mente a mi imagen y semejanza. Y el “vascuence” ya no será lo mismo sin tus “destrozos”, y seguiré echando la primitiva con la esperanza de poder tener servicio doméstico algún día, espero no muy lejano.

Y no sabía el peso que tenías en mi vida hasta el momento en el que empecé a echarte de menos. Se echan de menos tus locuras, tus palabras y tus sonrisas tras la pantalla. Y me quedo con la pena de no haber podido compartir contigo aunque fueran cinco minutos frente a frente. Pero solo puedo darte las gracias, por hacer que mis días fueran más llevaderos, y compartir conmigo ese optimismo que te caracterizaba. ¡Gracias por contagiármelo!.

Y en tu huida, me has devuelto a la adolescencia y me has hecho recordar que la vida es la suma de instantes efímeros que deberíamos estar obligados a exprimir al máximo, pena que en la escuela no nos enseñen a hacerlo. Y al dejarme en este instante, sin darme tiempo si quiera a despedirme, has hecho que rememore mis tiempos de instituto en el que cada mañana me levantaba con un solo objetivo en mi cabeza: CARPE DIEM.

Y en ocasiones, quieres más a confidentes anónimos que a personas a las que ves a diario. Llegas a abrirte más amparado por el anonimato de un ordenador que con la confianza que ofrece una relación de toda una vida. Es curioso, pero no siempre tiene porqué ser malo, y en tu caso, no lo era.

Y sé que algún día sonarán los Eagles en algún rincón desconocido para mis ojos, y entonces, volveremos a compartir confidencias, o simplemente, locuras. 

y hoy quiero que suene, HOTEL CALIFORNIA ( The Eagles).


No hay comentarios:

Publicar un comentario