Carpe Diem
(Quinto legado)
Un nuevo comentario, un nuevo
vídeo, un nuevo mensaje, un nuevo me gusta o incluso un triste nuevo toque.
Cualquier cosa me bastaría ahora, pero sé que ya no es posible, por muy
increíble que me resulte.
Y es que a veces, los estados de
Facebook no son los que esperamos, y menos cuando algún familiar se hace con el
control del perfil de algún amigo, no puede ser bueno. Y de la noche a la
mañana, desaparece cualquier rastro en la red y los amigos, se hacen recuerdo.
En ocasiones, los confidentes
anónimos que nos encontramos en el ciberespacio, guardan secretos inconfesables
que no se te ocurriría confiar a nadie más, ni si quiera, a tu propia madre. Y
tú, eras uno de ellos. No solo confidente, eras amigo, psicólogo, hombro, o
simplemente el bufón de mi corte, con el que compartía la liviandad de mi día a
día; con el que compartía la complejidad de mi día a día.
Y en un viaje soñado, un caprichoso
destino decidió que debías partir a conquistar nuevos horizontes inalcanzables
para cualquier mortal. Solo espero, que en tus nuevas conquistas, mantengas ese
buen humor que te caracterizaba, pues con solo pensar en ti, una sonrisa es
inevitable.
Prometo bajar algún día a comer
una rica tortilla a Casa Santos y entonces, brindaré por ti. Y cada vez que
admire una obra de El Greco, por tu culpa, no tendré más remedio que dibujarla
en mi mente a mi imagen y semejanza. Y el “vascuence” ya no será lo mismo sin
tus “destrozos”, y seguiré echando la primitiva con la esperanza de poder tener
servicio doméstico algún día, espero no muy lejano.
Y no sabía el peso que tenías en
mi vida hasta el momento en el que empecé a echarte de menos. Se echan de menos
tus locuras, tus palabras y tus sonrisas tras la pantalla. Y me quedo con la
pena de no haber podido compartir contigo aunque fueran cinco minutos frente a
frente. Pero solo puedo darte las gracias, por hacer que mis días fueran más
llevaderos, y compartir conmigo ese optimismo que te caracterizaba. ¡Gracias
por contagiármelo!.
Y en tu huida, me has devuelto a
la adolescencia y me has hecho recordar que la vida es la suma de instantes
efímeros que deberíamos estar obligados a exprimir al máximo, pena que en la
escuela no nos enseñen a hacerlo. Y al dejarme en este instante, sin darme
tiempo si quiera a despedirme, has hecho que rememore mis tiempos de instituto
en el que cada mañana me levantaba con un solo objetivo en mi cabeza: CARPE DIEM.
Y en ocasiones, quieres más a
confidentes anónimos que a personas a las que ves a diario. Llegas a abrirte
más amparado por el anonimato de un ordenador que con la confianza que ofrece
una relación de toda una vida. Es curioso, pero no siempre tiene porqué ser
malo, y en tu caso, no lo era.
Y sé que algún día sonarán los Eagles
en algún rincón desconocido para mis ojos, y entonces, volveremos a compartir
confidencias, o simplemente, locuras.
y hoy quiero que suene, HOTEL CALIFORNIA ( The Eagles).
No hay comentarios:
Publicar un comentario